miércoles, 24 de noviembre de 2010

Acepto, Camarada




La pedida de mano se llevó a cabo en el año 2006, cuando Abimael Guzmán, aprovechando un receso en el megajuicio que se llevaba a cabo en su contra, se acercó a  Elena Iparraguirre y finalmente le propuso matrimonio. Un ramo de rosas rojas y amarillas en clara alusión a los colores de la bandera senderista que hasta hoy defienden, dos anillos entregados en secreto por Blanca Revoredo (madre de Iparraguirre), y la presencia de la cúpula senderista en pleno, fue el escenario elegido por el “camarada Gonzalo“ para expresarle amor eterno a su leal compañera.


Elena Iparraguirre recorre después de mucho tiempo de enclaustramiento las calles de Lima, aquellas mismas que  en la década de los noventas  fueron escenario de los más sangrientos atentados coche bomba. Pero esta vez lo hace con un propósito totalmente opuesto. Al fin cumplirá su deseo de contraer nupcias con Abimael Guzmán, siniestro personaje de mentalidad aparentemente lúcida y avejentada, que alguna se erigió líder de la  lucha revolucionaria en nuestro país, y que hoy, vapuleado por el paso del tiempo, pugna condena de cadena perpetua en la base naval del Callao.


Su lucha armada cobró la vida de 70 000 peruanos que, ajenos al conflicto social que sendero proclamaba abolir para dar paso a un nuevo orden, se convirtieron en el “daño colateral” del enfrentamiento armado que esta  pareja perpetró durante años.


Hoy finalmente ambos se unirán en matrimonio, y concluida la ceremonia, los dos serán de alguna manera “felices”; sin embargo, aquellas familias cuyas vidas se vieron  afectadas por tan atroces actos de violencia absurda, permanecerán recordando con nostalgia alos seres queridos que este matromonio les arrebató.

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