83 homicidios calificados, 623 privaciones ilegales de la libertad, 267 aplicaciones de tormentos, 102 robos agravados, 201 falsedades ideológicas de documentos públicos, cuatro usurpaciones, 23 reducciones a servidumbre, una extorsión, dos secuestros extorsivos, una supresión de documentos, 11 sustracciones de menores y siete tormentos seguidos de muerte.
Su rostro se convirtió en sinónimo del Terrorismo de Estado argentino. Fue nombrado como uno de los miembros de la Junta Militar que asumió el poder tras el Golpe de 1976; Condenado por delitos de lesa humanidad, luego fue indultado. Su muerte ocurrió en el hospital Naval, donde estaba internado desde hace varios años tras sufrir un accidente cerebro vascular en 2002 que lo dejo postrado y demente. Emilio Eduardo Massera, uno de los integrantes de la Junta Militar que comandó el golpe de Estado de 1976, falleció hoy en el Hospital Naval donde permanecía internado. Tenía 85 años.
El otrora almirante fue sentenciado a cadena perpetua en 1985 debido a los crímenes de lesa humanidad que sobre él, y el resto de la junta militar recaían –asesinato, torturas, privaciones ilegales de la libertad y robo. Posteriormente fue indultado por el ex presidente Carlos Menem, aquel ex mandatario corrupto y desvergonzado, en 1990. Volvió a la cárcel en 1998 por el delito de sustracción de menores. Y hace dos meses la Corte confirmó la nulidad de aquellos indultos, pero a raíz de que Massera estaba declarado incapaz por demencia se suspendieron las causas en su contra.
Desde 2009, estaba siendo juzgado “en rebeldía” en Italia por el asesinato de tres ciudadanos ítalo-argentinos durante la dictadura: Giovanni Pegoraro y su hija Susana, madre de una niña nacida en cautiverio; y de Angela María Aieta, madre del dirigente peronista Juan Carlos Dante Gullo.
Junto a Jorge Videla, Massera es uno de los principales símbolos de la dictadura militar comenzada en 1976. El marino fue responsable de uno de los sectores más sanguinarios en la represión: tenía a su cargo, por ejemplo, el centro de detención ilegal de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), por donde pasaron miles de argentinos desaparecidos, torturados y asesinados. Muchos fueron trasladados a su destino final en “vuelos de la muerte”, aviones desde donde se los arrojaba al mar.
Años antes, desde su retiro en 1979, el llamado “almirante Cero” había creado un partido político (“Democracia Social”) con el que intentó volver al poder desde otro lugar, buscando relaciones con sectores económicos. No le fue bien.
Tras pasar un tiempo en prisión en democracia (aunque en 1989 un fotógrafo del desaparecido diario Sur lo retrató paseando por la calle), el indulto de Menem en 1990 formalizó su libertad. Hasta que ocho años después volvió a caer preso, esta vez por sustracción de menores por orden de la jueza María Romilda Servini de Cubría. En diciembre de ese mismo año lo beneficiaron con el arresto domiciliario. Tenía 73 años.
En el año 2002, debido al derrame cerebral sufrido, tuvo que ser internado en el Hospital Naval. Apartir de ese momento fue declarodo demente, y por ende, las causas en su contra se dejaron sin efecto, fue declarado “inimputable”.
Así murió Massera; anciano y decrépito en el hospital, sin que la justicia lograra hacerle pagar el daño cometido.

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